Idioma: Shuar chicam, perteneciente a la Familia Lingüística Jíbaro. Comprende varios subgrupos identificados, generalmente, por el hábitat donde residen: Los Muraya Shuar (gente de la montaña) que están asentados en el Valle del río Upano; los Untsuri Shuar (gente numerosa) situados entre las cordilleras del Cóndor y Kutukú; los Pakanmaya Shuar que viven en la zona del Trankutukú. Para su interacción con la sociedad nacional, emplean el Castellano como segunda lengua, que debido a la influencia de la sociedad nacional a través de la escuela y de los medios masivos de información, se presenta como lengua dominante.
Mujer Shuar
Población: Aproximadamente 110.000 habitantes
Ubicación: En las actuales provincias de Zamora Chinchipe y Morona Santiago y la parte meridional de la provincia de Pastaza. En los ríos Zamora, Panki, Paute, Santiago, Yaupi, Tutanangoza, Upano, Chiguaza, Palora, Macuma y una parte del río Pastaza. Actualmente los Shuar disponen de un territorio de 718.220 Has. legalizadas y aproximadamente 150.000 Has. que están por legalizar.
Historia
No se conoce con exactitud los orígenes de la Nacionalidad Shuar. Algunos autores como Alfredo Germany Uj´Juank señalan que los Shuar son resultado de la fusión de un grupo de la amazonía de lengua Arawak con otro de lengua Puruhá Mochica de ascendencia andina. Este pueblo posteriormente se habría dividido en cuatro ramas: Shuar, Achuar, Awuarunas y Wuampis, todos pertenecientes a la familia lingüística Jíbaro.
Parece que los Shuar, formaban parte del pueblo Palta, asentados en la actual provincia de Loja; quienes huyendo de la conquista Inca, bajarían hacia la región amazónica, a partir del siglo XV. La huella Arawak que aparece en muchos de sus vocablos así parece confirmarlo. Estudios etnohistóricos han confirmado que las colonias Cañaris asentadas en el alto valle del Upano, terminaron asimilándose a los Shuar.
Tuntún
Violines Shuar, kitiar, hechos de cedro y de caparazón de armadillo. Las características del hábitat y su espíritu guerrero les preservó aislados por mucho tiempo. Los Incas nunca pudieron conquistarlos, las tropas de Tupac Yupanqui encontraron una tenaz resistencia. En 1549 los Shuar hacen fracasar la expedición española de Hernando de Benavente.
Con la dominación española, se les somete a un régimen de explotación brutal, que provocó la sublevación indígena de 1.599 al mando de Quiruba, más de veinte mil Shuar, sitiaron y ocuparon Logroño y ajusticiaron al gobernador de Macas; posteriormente se tomaron Sevilla de Oro.
Desde 1599, hasta finales del siglo XIX, fracasaron los intentos de colonización de los Shuar, la relación con los blancos era muy esporádica y a nivel de intercambio de productos. A finales del siglo XIX, incursionan las misiones religiosas y con ellas los colonos mestizos del Azuay, que se dedican a la explotación del oro, cuya fiebre llega a su término a finales de la década del 30, para luego dedicarse a la ganadería, actividad que es introducida por los Jesuitas.
La expansión del frente extractivista (comerciantes de cascarilla, caucho y canela; misiones Salesianas de evangelización; colonización favorecida especialmente por la guerra de 1941 con el Perú; intromisión de las empresas transnacionales petroleras) provocaría no solo la perdida de sus territorios y la degradación de su medio ecológico, sino además la transformación violenta de sus prácticas productivas, de su organización social, política y de su identidad y su cultura. A finales de la década del 50, los Shuar fronterizos se encontraban en pleno contacto con la sociedad nacional y regidos por sus normas y leyes.
A partir de la década del 60, se inicia un proceso organizativo que culmina con la creación de la Federación de Centros Shuar, inicialmente promovido por los Salesianos, pero que después adquiere autonomía propia, convirtiéndose en una de las organizaciones indígenas más fuertes del Ecuador y cuya acción, estructura y propuestas, se han ampliado y vigorizado hasta el presente.
Como consecuencia de la expansión de la frontera extractivista, de la presión demográfica y los incontrolables procesos de colonización, los Shuar, se han visto empujados a ocupar tierras ribereñas y de selva baja en territorios vecinos, que pertenecen a los Achuar.
Vida cotidiana
Debido a que el Shuar ha sido un pueblo eminentemente guerrero y además porque antiguamente tenían la costumbre de hacer después de sus guerras, el rito de la reducción de la cabeza de sus enemigos, conocido como Tsantsa a fin de poder preservarla como trofeo de guerra, han sido generalmente conocidos en forma despectiva como Jíbaros o salvajes; denominación que rechazan por su contenido etnocéntrico y racista; por ello reivindican su derecho a autodenominarse como Shuar que significa, gente, persona.
Guerreros mostrando una tsantza. El primero lleva un complicado peinado con cinta tsunkanka apujitai, aretes grandes tsunkanka aritiai y una preciosa corona de plumas de tucán tawashap. Esta última es el único adorno que en la actualidad llevan ocasionalmente los shuar. Fotos tomadas en 1956. Cortesía de D.H. Biery.
Guerreros
La región que habitan los Shuar, corresponde a un ecosistema de montaña, pues se encuentran ubicados en las estribaciones de la cordillera oriental de los Andes, en una zona de Bosque Húmedo Tropical(BHT) en la parte suroccidental de la región Amazónica, disponen por ello de una rica diversidad de flora y fauna; sin embargo, su territorio es escabroso, los suelos son pobres en cuanto a riquezas minerales y la topografía es variada.
El modelo de poblamiento de los Shuar responden a un tipo de asentamiento interfluvial, caracterizado por la división entre tierras altas y bajas, en las que, la inversión de trabajo es más fuerte, el nomadismo es más amplio y más significativa la dispersión de las unidades residenciales. El hábitat ribereño, permite en cambio, sedentarismo y asentamientos más concentrados.
La familia constituye la unidad de reproducción biológica, económica, social, política y cultural más importante entre los Shuar, se trata de una sociedad clánica, en la que sus miembros se encuentran unidos por lazos de sangre y conformados en familias ampliadas. La poliginia o matrimonio de un hombre con varias mujeres, preferentemente sororal, es decir con las hermanas de la esposa, o sea sus cuñadas; y el levirato, o matrimonio con la viuda del hermano; han sido entre los Shuar, las reglas tradicionalmente aceptadas.
El número de esposas dependía de las cualidades del hombre, este debe ser, un valiente guerrero, trabajador, buen cazador, demostrar su honradez y veracidad; los futuros suegros juzgaban si estas cualidades se cumplían, para poder autorizar el matrimonio. Hoy son pocos los hombres que tienen dos mujeres, ese privilegio lo tienen casi siempre los ancianos guerreros y los shamanes. Actualmente, esta regla poligámica de matrimonio, se encuentra en un proceso de transición a un tipo de matrimonio monogámico.
Mujeres Shuar
Adornos típicos de las mujeres shuar: el tukunap, palo de carrizo que se coloca en una agujero hecho en el labio inferior; los aretes akiamu hechos con plumas de tucán, mullos, pepas de nupi y alas de coleópteros; los cinturones shakap que son en realidad instrumentos musicales, con los cuales las mujeres llevan el ritmo en el baile; están hechos con pedazos de churos hallados en la selva y/o con pepas diversas, nupi, makich o kunku. Sucúa, 1956.
La residencia generalmente es patrilocal, las parejas recién casadas, van a vivir en la casa del padre del novio. La residencia matrilocal, o sea vivir en la casa de los padres de la novia, sucede en determinadas ocasiones; por ejemplo, cuando el novio no entrega al suegro una escopeta como don, le toca ir a vivir con este, para pagarle en trabajo; durante este periodo, el yerno está duramente sometido a la autoridad del suegro, de la cual es difícil desprenderse; es por ello que la residencia matrilocal aunque sea temporal, es generalmente evitada.
Tradicionalmente, no existía entre los Shuar diferenciación de status sociales, estos estaban dados por referentes simbólicos. Distinguían entre los hombres maduros, diferenciando el status de Kakáram y de Wea. Un hombre gana prestigio por sus habilidades de cazador, su conducta guerrera y valentía, entonces se lo reconoce como Kakáram u hombre poderoso, invencible, distinguido por su valor y liderazgo en la guerra, ya que posee la fuerza que le transmite el Arútam. Por eso es temido por sus enemigos y respetado por sus vecinos y parientes. Conforme aumenta su prestigio y su influencia política, el Kakáram se transforma en Uunt (viejo o grande) y establece a su alrededor una zona de influencia basada en grupos de parentesco y afiliación.
Los Wea, son en cambio ancianos, maestros de ceremonias, considerados sabios y respetados por ser la memoria viva de la cultura, por su ancestral sabiduría y por sus conocimientos rituales.
También posee autoridad simbólica, el Uwishin o shamán, considerado el intermediario con las fuerzas y espíritus de la naturaleza; dado el rol arriesgado que cumple, pues está expuesto a la agresividad de los otros shamanes, goza de cierto status diferenciado que se refleja en una relativa abundancia de bienes y mujeres. Actualmente, el comercio de bienes; la posesión de ganado; los niveles de formación educativa y profesionalización; el liderazgo étnico, se han convertido en los instrumentos de diferenciación interna y competencia social.
Tradicionalmente practicaban una economía de subsistencia basada en la caza, la pesca y la recolección; actualmente viven un proceso de transición a una economía de mercado que se basa en la agricultura intensiva, la ganadería, la artesanía, el turismo y la comercialización de madera.
Shuar de Tutinentza, tocando el Tumak. Este instrumento de cuerda consiste de un carrizo templado con tripas de mono. Se lo utiliza en melodías sacras anent o profanas nampet.
Shuar
Practican el sistema de rosa y quema; los cultivos itinerantes y policultivos; la yuca es su principal producto de consumo pues puede ser cosechada en todas las estaciones del año. En su chacra siembran para su autoconsumo: Yuca, camote, papa china, maya, maní, plátano, maíz blanco; adicionalmente calabazas, ají, tomate, cebollas, piña, papaya, achiote, caña de azúcar, fréjol, algodón, plantas medicinales para uso ritual como el tabaco, o la ayahuasca , la maikoa y venenos como el barbasco que emplean en la pesca. Producen para la comercialización en el mercado local, regional y provincial: Cacao, café, fibra de tagua yuca, plátano, camote, papachina, maní, guineo y naranjilla.
La caza es la principal fuente proveedora de proteínas, está regida por ancestrales códigos simbólicos y una racionalidad ecológica, que les obliga a cazar solo aquello que es indispensable para la subsistencia y que garantice la preservación de las especies animales. La pesca contribuye en forma importante para su dieta alimenticia, saben aprovechar la riqueza ictícola de sus ríos, especialmente cuando estos están bajos. Entre las especies que pescan tenemos: corvina, la rémora y los siluros, cangrejos y cámbaros.
La recolección contribuye a complementar su dieta alimenticia. Generalmente recolectan larvas de insectos que se encuentran en el centro podrido de la chonta; mariposas, hormigas y saltamontes. Entre las plantas: los cogollos de la chonta y de algunas variedades de palma. Además recolectan una gran variedad de frutas silvestres.
La ganadería extensiva, es actualmente, una de las principales actividades económicas de los Shuar, de la que obtienen sus mayores ingresos monetarios. Se dedican especialmente al ganado bovino y porcino, que son comercializados en los centros urbanos de la región. La implementación de la ganadería, a pesar de que les proporciona considerables ingresos, sin embargo, está provocando serios problemas de degradación ecológica, así como procesos de diferenciación económica que han generado conflictos internos, razón por la que se discute la necesidad de cambiar de modelo productivo.
La artesanía es otra práctica productiva importante, especialmente el trabajo de la cerámica, cuya producción está destinada al mercado turístico nacional e internacional. Trabajan también, el arte textil con fibras vegetales para la confección de canastas, chanquinas, etc.; el arte plumario utilizando el hermoso plumaje de las aves; y una diversidad de collares, coronas y adornos. El ecoturismo es una actividad que recientemente han incorporado como estrategia de subsistencia, la misma que se encuentra en una fase muy inicial.
Fuente: http://www.codenpe.gov.ec Proyecto de Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Negros del Ecuador (Prodepine), 1.998. Libro Mundos Amazónicos, Fundación Sinchi Sacha. Quito-Ecuador 1992. (Marlon Brito)