José María Lequerica

'Diputados, si queréis libertad de imprenta, abolid toda censura previa'

Simón Espinosa Cordero

El quiteño José Mejía Lequerica era hijo ilegítimo: "Sé muy bien que son cosas diferentes la legitimidad y la nobleza, y que hay mucha distancia de un hijo natural de buenos padres, a los bastardos, a los sacrílegos y aun a los mismos partos legítimos de la gente ruin". Fue el quiteño más ilustrado a comienzos del siglo XIX, pero decidió abandonar su tierra ante el corazón de rata de la nobleza y del clero de su ciudad envuelta tantas veces en la niebla. En España deslumbró y en ella fue enterrado. Mejía nació en 1777. Alto cociente intelectual, ratón de biblioteca, disciplinado, altivo, sin una gota de falsa modestia. "Habiendo empezado yo mi carrera de letras desde mis más tiernos años", a los 19 había cursado la Gramática Latina, la Filosofía, la Sagrada Teología, había recibido la exclusiva beca del Colegio Real Seminario de San Luis y se había casado con Manuela Espejo, hermana del Precursor.
J. Mejía Lequerica
Quiso enseñar Filosofía, y fue boicoteado por hijo natural. El Barón de Carondelet, presidente de Quito, intervino: Mejía consiguió la cátedra. Se unió a los botánicos españoles y colombianos que estudiaban la flora de la Audiencia. "Era un joven de luces, de talento vasto y propio para las ciencias naturales", confesaba el geógrafo y naturalista colombiano Francisco José de Caldas al botánico y matemático español José Celestino Mutis. "Lo han arruinado y reducido a la miseria alegando que ha echado a perder el tiempo de los jóvenes haciéndoles conocer la col, el apio, el orégano y olvidando el ergo, el ente de razón y las categorías", escribía en una carta el mismo Caldas. En enero de 1805 optó por el título de Bachiller en Medicina y en octubre, por el de Bachiller en Cánones. La Universidad se negó a graduarle hasta que legitimara y limpiara su nacimiento. Mejía protestó. A fines de año se exilió a Guayaquil, estuvo un tiempo en Lima donde le estimaron mucho y en 1807 se marchó a España. Mejía no superó la "tara" de su origen. Su vanidad herida triunfó sobre el amor conyugal y los deberes del docente con los jóvenes que le seguían y apreciaban. Siempre hubo una veta de temeridad en este estudioso de la Filosofía y las ciencias.
En 1808 las tropas napoleónicas invadieron España. Mejía combatió en Madrid contra los franceses y, disfrazado de carbonero, huyó a Sevilla adonde llegó al cabo de 25 días de penas y fatigas, como contó a su esposa Manuela en una carta detallada. El pueblo se levantó contra el mejor ejército de Europa, formó Juntas Provinciales y, en el puerto de Cádiz sitiado por el enemigo, reunió las Cortes constituyentes integradas en su mayoría por elementos del tercer estamento. Las Cortes produjeron una revolución política -la Constitución de 1812- que proclamaba el principio de la soberanía nacional, y una revolución social que puso fin a los privilegios señoriales, suprimió la Inquisición e intentó una reforma agraria. Mejía fue designado diputado suplente por Santa Fe de Bogotá. Las Cortes se instalaron el 24 de septiembre de 1810. La formación, el talento, el ideal progresista de este discípulo espiritual de Espejo afloraron en sus discursos. Respetado, escuchado y temido como el más brillante y sólido de todos los diputados americanos, pronunció discursos decisivos a favor de la libertad de imprenta y en contra de la Inquisición
Se esforzó porque las Cortes entendieran los derechos y las necesidades de América y calibraran en su justo alcance el Primer Grito de la Independencia y la matanza del Dos de Agosto de 1810 en Quito. Orador fluido, lógico, convencido, valiente, ilustrado. Periodista irónico y agitador en Cádiz, contribuyó a que triunfara la causa de la democracia. Se ofreció de voluntario para inspeccionar unos brotes de fiebre amarilla el Puerto y temerariamente mocionó el 27 de noviembre de 1813 porque las Cortes volvieran a Cádiz "aunque me cueste la vida". Cádiz era el símbolo de la libertad. Un mes y dos días después moría allí, en Cádiz, de fiebre amarilla a los 36 años de edad.
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