Nació en Guayaquil. Allí mismo cursó sus estudio universitarios. Se inició en las letras a los dieciséis años de edad, descubriendo una capacidad singular para el teatro y el género narrativo. Desde su aparición en la escena literaria atrajo la atención por su originalidad. La técnica, la trama argumental, el instrumento expresivo se han amoldado dócilmente a esa condición personal autonómica frente a los yugos de la rutina en este tipo de creaciones. Sus éxito en el campo del drama, tan abrumado en este país por la improvisación y la mediocridad, están plenamente justificados. Martínez Queirolo ha conseguido crear sus personajes con brío y naturalidad. La conducta de éstos, en que trasparecen las motivaciones subjetivas con elocuente claridad, y la rica espontaneidad de sus diálogos, revelan bien la maestría de este autor.
Tanto en sus cuentos como en sus piezas teatrales ha ejercitado desde la adolescencia un don satírico de eficaz agudeza, siempre destinado a mostrar el fondo de cursilería y de iniquidad de la vida social, o la hipócrita condición íntima de nuestras gentes. Es autor fecundo. Ha puesto en escena varias de sus obras: "Goteras", "La casa del que dirán", "Las faltas justificadas", "El baratillo de la sinceridad", "Réquiem por la lluvia" (Brillante demostración del uso del monólogo), "Montesco y su señora", "La balada de la Cárcel de Reading". Casi todas ellas se publicaron bajo el título de "Teatro". Es, sin lugar a discusión, el principal autor dramático del Ecuador de estos años. Martínez Queirolo ha sido incluido en una antología teatral de Hispanoamérica. Su talento y experiencia le han llevado a dirigir un grupo de actores en Guayaquil.
Fuente: Galo René Pérez, Literatura del Ecuador 400 años –crítica y selecciones-, ediciones Abya-Yala, Quito-Ecuador, 2001. |