Nació en Quito, pero desde sus primeros años ha vivido en Guayaquil. Allí cursó sus estudios, hasta terminar la carrera universitaria de Leyes. Su ejercicio literario ha sido primordialmente el de la lírica, pero también ha servido y sigue sirviendo en el periodismo. Perteneció a "La Nación", "La Hora" y "La Razón". Todo ellos diarios guayaquileños. Como poeta ha conseguido prestigiar su nombre a través de varios libros, en los que atraen su voluntad de estilo y su preferencia por lo más sustantivo de los temas. Ha publicado: "Las canciones salvadas", 1957; "El enviado", 1958; "La misa", 1967; "El extraño" y "La guitarra rola". Al igual que sus compañeros de promoción, ha participado con éxito en varios concursos nacionales de poesía.
Si bien en uno de aquellos volúmenes -"La guitarra rota"- ha plasmado con gusto y flexibilidad la forma noble del soneto, lo común ha sido su fuerte disposición al verso libérrimo, en el cual se queda sonando, hasta su última vibración, el metal de sus desazones intelectivas. En "La misa" hay sobre todo un motivo de sus hesitaciones y de negación final: Dios. Y hay, también, un juvenil repudio a la muerte, explícito en el poema del mismo nombre.
Fuente: Galo René Pérez, Literatura del Ecuador 400 años –crítica y selecciones-, ediciones Abya-Yala, Quito-Ecuador, 2001. |