Nació en Quito. En la misma ciudad cursó las enseñanzas elemental y media. Muy temprano se dio a conocer en el ejercicio de las letras. Era apenas un adolescente cuando alcanzaba premios en los concursos estudiantiles, de prosa y poesía. Animaba grupos literarios. Colaboraba en publicaciones del colegio. Con Jorge Carrera Andrade y Gonzalo Escudero formó la asociación de La Idea, que desde las aulas trajo un impulso de renovación a la lírica ecuatoriana. Tenía apenas diecisiete años de edad cuando editó su primer volumen de versos, "Del sentir". Ello demuestra que ha sido una de las figuras que más pronto han conquistado un prestigio intelectual en este país. Además, difícil es encontrar, a través de su historia, un espíritu como el de Arias, exclusivamente entregado a la vida de los libros, y por lo mismo absolutamente ajeno a toda actividad que no le sea conexa.
Ha escrito abundantemente. Ha profesado la cátedra de colegio y universidad ininterrumpidamente, por decenios. Y, de un modo paralelo, el periodismo. Todos los otros campos le han sido extraños, por razones de vocación y de temperamento. Varios organismos de escritores le han contado entre sus miembros: el Instituto Ecuatoriano de Cultura, la Academia de la Lengua, la Casa de la Cultura Ecuatoriana, el Grupo América, la Sociedad Jurídica y Literaria, y otros.
Augusto Arias ha enriquecido la literatura nacional durante más de medio siglo. Se reveló al aprecio general en 1920, con su poemario "Del sentir", y por mucho tiempo se hizo estimar especialmente como autor de versos. Su larga producción lírica, aparecida después con los títulos de "El corazón de Eva", "Viaje", "Canto a Beatriz" y "Paisajes", y recogida por el propio autor en una severa selección "Poesía" en 1957,
Ha escrito estudios críticos, biografías, textos de literatura, recuerdos de viajes, innumerables artículos con impresiones de sus lecturas. Merecen ser mencionados especialmente los siguientes trabajos: "Mariana de Jesús", 1929, que es una biografía de la santa quiteña trazada con levedad de estilo y emoción poética; "El cristal indígena", 1954, título metafórico que designa al indio Eugenio Espejo y en cuyas páginas se hace una valoración de la obra de esta gran figura a través de los hechos principales de su vida atormentada y generosa: algo del típico estilo de Arias se descubre precisamente en este libro; "Biografía de Pedro Fermín Cevallos", 1948, preparada con buen sentido docente; "España eterna", 1952, de remembranzas viajeras en que se alían, magistralmente, dones de observación, originalidades de sosegada reflexión e interpretaciones subjetivas de imponderable alcance lírico...
Fuente: Galo René Pérez, Literatura del Ecuador 400 años –crítica y selecciones-, ediciones Abya-Yala, Quito-Ecuador, 2001. |