JORGE ICAZA (1906 - 1978)

Nació en Quito. Vivió su infancia en una enorme propiedad rural, conociendo así, por observación directa, la aflictiva realidad de los indios, las características de su condición espiritual, sus costumbres. Aprobó en Quito los estudios escolares y parte de la ins­trucción media bajo la dirección de los frai­les. Ingresó en la Facultad de Medicina, pero la abandonó poco después. Siguió entonces cursos de Arte Dramático, en el Conservatorio Nacional. La consecuencia inmediata de ello fue su profesión de actor, que la inició en 1928, y que estimuló sus primeras creaciones literarias. En efecto, lo que primero escribió estuvo destinado al teatro: "El intruso" (1928); "La comedia sin nombre" (1929); "Por el vie­jo" (1929); "Cuál es" (1931); "Como ellos quieren" (1931); "Sin sentido" (1932). La Compañía Dramática Nacional, a la que Icaza perteneció, puso en escena todos esos tra­bajos, cuyos temas habían sido tomados de conflictos íntimos de familia, o de prejuicios sociales. La experiencia personal de su autor, que llegó a conocer las exigencias del arte teatral, le fue de positiva utilidad en el domi­nio de la acción y en la desenvoltura de los diálogos.

 

Aunque no dejó de un modo definitivo la creación dramática... deci­dió probar su talento en la narración... el campo de su inspiración pasó a ser preponderantemente otro: el de los sufrimientos del indio y el cholo o mestizo en una sociedad corroída por el mal centenario de la discriminación ra­cial, la desigualdad económica, las quiebras de la justicia y el sospechoso efecto de las le­yes.

Sus nuevos libros fueron: "Barro de la sie­rra" (cuentos, 1933); "Huasipungo" (primer premio de la novela de Hispanoamérica en un concurso de la "Revista Americana" de Buenos Aires, 1934); "En las calles" (premio nacional de la novela del Ecuador, 1936); "Cholos" (novela, 1938); "Media vida deslumbrados" (novela, 1942); "Huairapamushcas" (novela, 1948); "Seis relatos" (cuentos, 1952); "El chulla Romero y Flores" (novela, 1958). Se publicó finalmente, en Buenos Ai­res, su novela postrera: "Atrapados".

 

Icaza fue pues un escritor dedicado ca­si exclusivamente a su profesión literaria. Ha viajado por muchos países. Ha ejercido las funciones de Agregado Cultural ecuatoriano en la Argentina. Ha representado a su país en varios congresos intelectuales. Ha sido Direc­tor de la Biblioteca Nacional. Pero todo ello no ha tenido para él la significación que su la­bor de novelista, que es justamente la que le ha conquistado celebridad internacional. En la enunciada producción narrativa de Jorge Icaza se muestran muy evidentes sus objetivos de crítica social. Son ellos los que establecen la unidad de sus ideas combativas, y los que dictan el estilo de su relato y la per­sistencia de ciertos cuadros episódicos...

 

su espíritu, atormentado de conflictos raciales, sigue pesando poderosa­mente el ancestro aborigen. Clarísimo testi­monio de ello es el "Chulla Romero y Flores", protagonista de la principal novela de Icaza. Y aun en este tipo de sus trabajos es corriente encontrar más de un episodio en que se mue­ven los indios rumiando su tragedia. Ahora bien, la intención política del narrador tiene un brío incontenible. Del retra­to fidedigno da un salto brusco a la caricatu­ra. Del análisis severo pasa resueltamente a la sátira...

 

Así también los conflictos anímicos de la mezcla racial del mestizo ecuatoriano se descubren por igual en los cuentos "Cachorros" y "Mama Pacha" y en las novelas "Cholos" y "El Chulla Rome­ro y Flores". Hay problemas colectivos, como el de la privación del agua a los campesinos, que tienen caracteres semejantes en el cuen­to "Sed" y en la novela "En las calles". Y la confabulación de los explotadores contra el indio en  "Huasipungo", que es la novela a la que más se ha venido refiriendo la crítica...

 

Fuente: Galo René Pérez, Literatura del Ecuador 400 años –crítica y selecciones-, ediciones Abya-Yala, Quito-Ecuador, 2001.

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