(Quito, 1936), tras haber incursionado, con ciertas notas feístas y con cromática expresionista por lo mágico popular y haberse aproximado a un esperpento crítico, instala la maravilla -pájaros inmensos, huevos, manzanas descomunales, hombres con alas, campanas milenariamente perdidas- en pueblos mestizos y paisajes de Sierra y Costa pintados con colores brillantes. Con esta fórmula logra el mayor éxito del público nacional e internacional que haya alcanzado artista ecuatoriano alguno en la década de los ochentas. En 1984 obtuvo el premio del público en la I Bienal de La Habana.
Paisaje
Fuente: Hernán Rodríguez Castelo, "Panorama del Arte", Biblioteca Ecuatoriana de la Familia, No. 9, Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, Edit. Corporación Editora Nacional, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Editorial El Conejo
Nota: Obra Paisaje, Colección Hernán Rodríguez Castelo
"... En sus obras son verificables las más complejas y sutiles superposiciones cromáticas, mezclas de simbologías y referentes sígnicos delirantes, subversión del equilibrio composicional, maestría implacable en el manejo del color, disolución de las escalas naturales, miniaturismo a ratos exasperante, en suma, todos los ingredientes para forjar un discurso visual que emerge del pueblo y a él retorna, único destinatario del arte verdadero. He allí por qué el gran público de La Habana le confirió el Primer Premio a su bella, honda, inolvidable Historia de un caballo azul...
Solo a los 35 años (1971), nadie sabrá jamás cómo ni por qué, ingresó a la Facultad de Artes, y más pronto de lo que se esperaba salió sin título alguno, repudiando las imposturas académicas y los exorbitantes devaneos políticos de sus compañeros. En 1974 presentó su ensayo En busca de una cromática mestiza. Reto y propuesta premonitorios, en él se consagran las claves que aparecerán más tarde en su obra... A partir de 1976 ocurren sus primeras muestras: indecisas, oscilando entre una remisa crítica social y sus iniciantes rastreos en nuestras raíces...
Desde 1980, la esquiva consagración se instala para siempre en su obra porque ésta ya había alcanzado calidades eminentes. Su Premio Suizo de Pintura Naif Internacional de 1982 y su admisión al Grupo "Henry Rosseau".... rompe con el folclore epidérmico sustentado en el decorativismo y hurga en la recreación de mitos, texturologías, silencios, coloraciones, ritmos que subyacen en la memoria popular..."
Fuente: Marco Antonio Rodríguez, Palabra e Imagen, Tomo I, 1990, Quito-Ecuador