(Quito, 1919-1999) hace, en un primer momento,... un naturalismo duro, de figuras amargas -vecinas al tremendismo de Diógenes Paredes-, pero con una peculiar nota de ternura. El contacto mexicano con Orozco (1942) lo marca; más tarde lo harían las formas de otro gran mexicano, Tamayo; el Greco le enseña mucho sobre el color; el "Guernica" (1937) de Picasso le provee de un repertorio básico de formas y le muestra las posibilidades de una estilización que descarna las figuras.
Las Manos de la Ternura
Con ello logra -en la década de los cuarentas- su peculiar retórica, cuyas categorías básicas son simple y fuerte expresividad. Los cuadros del I Salón Nacional (1945) ilustran el momento en que todos esos elementos, sin fraguar aún en un estilo, estallaban en obras de feroz deformación y fuerza casi efectista. Guayasamín comenzaba a destacarse de toda su generación.
Benjamín Carrión y la Casa de la Cultura hacen posible la primera gran empresa pictórica guayasaminiana: "Huaycañán", ambiciosa serie de cien telas sobre el indio, el negro y el mestizo. Expone treinta de esos cuadros en la III Bienal Hispanoamericana de Barcelona y gana el Gran Premio con el tríptico "Ataúd blanco". Ha cuajado el estilo guayasaminiano: figuración geometrizada, reducida a sus elementos más expresivos; cada elemento netamente dibujado, con línea pastosa y rica, que marca las junturas-divisiones, y tratado a enérgicos espatulazos de blancos, grises y ocres...
Después de algunos años completa otra enorme serie, dedicada esta vez a las agonías de la humanidad contemporánea: "La edad de la ira". Entre 1966 y 1975 la expone por todo el mundo... Con sus calidades y limitaciones, "La edad de la ira" es la última gran realización de cartel político en la pintura del siglo.
En una línea expresionista Guayasamín ha pintado un poderoso paisaje -sobre todo "Quitos"- y ha hecho penetrantes retratos. Ha trabajado ambiciosos murales, desde el de la Casa de la Cultura ... hasta el del Palacio de Gobierno, sobre el descubrimiento del Amazonas, que por su exacta composición y su gran belleza visual es el mejor que haya hecho. En un último tramo ha tratado murales en paneles más o menos autónomos, que se ordenan como piezas de un ensamblado geométrico. (Aeropuerto de Barajas, 1982; Palacio Legislativo, 1988)...
Nota: Obra: Las manos de la ternura, La edad de la Ira, Óleo sobre Tela, 122 X 122 cm., 1963-1965, Colección Fundación Guayasamín
Fuente: Hernán Rodríguez Castelo, "Panorama del Arte", Biblioteca Ecuatoriana de la Familia, No. 9, Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, Edit. Corporación Editora Nacional, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Editorial El Conejo.