Loja, 1932; en la actividad cultural ha participado en la dirección de la editorial de la Casa de la Cultura y en otras entidades artísticas. Abogado de profesión, ejerce en Guayaquil cargos importantes en la función judicial.
Obra literaria: 150 poemas (1961), La noche y los vencidos (1967), El hombre que quemó sus brújulas (1979), Las desvelaciones de Jacob (1970), Una vez la felicidad (1972), Crónica de la casa, los árboles y el río (1973), Perseo ante el espejo (1974), La edad del juego (1977), Tralfamadore (1977), Veinte años de poesía (1979), Blues de la calle Loja (1990).
EN LA JURISDICCIÓN DEL SOL Y LOS SALVAJES PERFUMES
El mundo de lo sensorial abre su corazón de fruta y
nos consume
y nuestras cabezas que habían desertado
de los campos de flores para cuidar su rosa única
vuelven a la jurisdicción del sol y los salvajes perfumes
se dejan arrastrar, ir y venir en la marejada de la belleza
como una cáscara gozosa
contemplan la manzana en la rama extendida del brazo
conscientes de su savia y del demorado y deleitoso sabor
de las puertas que ya jamás podrán cerrarse
porque los muros volaron por el cielo,
adornadas con simples atavíos para el sagrado rito
del infinito goce de la brevedad del amor.
UNA VEZ LA FELICIDAD
Una vez la felicidad vivió bajo mis hombros
asustó pájaros y vampiros
rompió los dientes y los sortilegios de los brujos
puso el mundo a mi lado como un saco cerrado
juzgado y comprendido
sin abrir una puerta me hizo saber que había
traspuesto la región del secreto
la gran verdad olía como un jardín
mi amada y yo éramos dos ángeles vagamente obscenos
los sexos flores luminosas en la niebla primaveral
de los deseos
la felicidad me separó de mi parentela y de todos los
que gozaban bienestar
pero que no alcanzaron el estado de gracia
la felicidad asimismo me dejó
dándome firmes compensaciones
virtudes solidarias
mujeres en el lecho
y anduve otra vez a caza de la verdad como un ángel
amnésico.
He tratado de reconocer el olor de aquel jardín
el color de ese sueño
hurgarme por alguna señal guardada al fondo
por la cicatriz de las alas.
El mundo me rodea como una cintura.
Un tiempo la felicidad me hizo desear y tener la soledad
el dolor me ha devuelto a la vida
a su esplendor y a sus estercoleros.
SI NO SOY IMAGINATIVO
Si no soy imaginativo
cómo voy a volar
viajar en la astronave de la hipérbole
abeja picadora de mundos y planetas
basta llegar a la Flor Únicamente Aroma.
Si no soy ambicioso
ordenador
cómo saltaré la valla de los órdenes que han fallado
construiré las gradas del Templo
el Templo mismo
que dé a la cima y no solo a elevados terraplenes.
Tendré pues que bajar
y bajar
buscar hasta el sinfondo
más allá de la draga
del espanto de mí mismo.
¿Pero cómo librarme
de la bolsa de aire de la razón
que es por otra parte mi boleto de regreso?