Riobamba, 1925; desempeña la profesión de médico siquiatra. Se dice que no pertenece a institución o grupo cultural alguno.
Obra literaria: El rostro de los días (1961), Voz desbordada (1963), etcétera, etcétera (1965), El lado flaco (1968), Poesía (1968), El cuerpo y los sucesos (1971), La inutilmanía y otros nudos (1973), Un perro tocando la lira (1977), Bla bla bla (1982), Yaparen de contar (1991).
LOS AFECTOS
Un día
de tanto puro amor
te retuercen el cuello,
te muerden
en los puntos dolorosos;
quieren hacerte altoparlante,
te miden,
te limitan,
te ponen precios fijos
y te llenan
de rótulos la vida,
y eso más
no permiten que revientes.
Así la soga
desde los pies al cuello,
desde que llegas
hasta cuando nos echan fuera;
así nos van matando de tanto puro amor.
LA MADERA TAMBIÉN
Tus ojos
del color de la madera,
la caja de madera de tu risa
donde no había clavos
ni cerrojos,
la puerta,
esa garza de cedro
que hacía de escalera.
La madera amarilla
me recuerda
el vientre de madera
de aquel cuarto,
las voces de madera
las piernas de madera
que tenías
que me gritaban árboles ardiendo,
ríos para beberme,
pétalos.
Cálido bosque el tuyo
donde estuve perdido
y era el hambre de ti
como para morirme,
como para ya nunca
salir de tus linderos.
Y por qué no decirlo,
esa tristeza a veces,
esa tristeza tuya,
dura como madera,
madera retorciéndose,
saliéndose de quicio.
Y tus sueños:
madera apolillada
cayéndose en pedazos
cuando yo caminaba.