Nació en Esmeraldas en el año 1855, y murió en 1887. El Coronel Luis Vargas Torres aparece en la Revolución Liberal como fiel seguidor de los ideales del General Eloy Alfaro, porque había calado muy profundo su doctrina y su lucha por la libertad y democracia ecuatorianas... Apoyó económicamente a Alfaro en su rebelión contra Veintimilla, y mandó una división con la que llegó a apoderarse de Guayaquil en 1883. Diputado en el mismo año, al siguiente se lanzó contra el Gobierno de Caamaño, y cuando intentaba apoderarse de Loja, fue tomado prisionero y fusilado cobardemente en Cuenca, en la plaza que lleva su nombre.
Los hombres no hacen revoluciones porque sí, son las condiciones miserables de los pueblos que obligan a ellas para salvar de su postración o esclavitud. Luis Vargas Torres, muy joven todavía, se alineó entre los ejecutores revolucionarios; hizo entrega total de sus bienes y su persona... Guerrillero de los mayores entre los montes y las selvas, la manigua y los pantanos de Esmeraldas y Manabí. Aquí y allá siempre listo y oportuno. Unas veces con las montoneras indomables en la lucha contra el medio o el enemigo; otras en Centro América o el Perú tomando directivas de su jefe máximo el general Alfaro.
José Plácido Caamaño había llegado al Poder de la República... unos marchan al ostracismo, otros a la cárcel. Periódicos clausurados: El Federalismo que, lo Edita Emilio Estrada; El Combate, Juan Benigno Vela; El Siglo, que lo redactan en Quito. Violenta oposición en la capital de la República, Guayaquil, Esmeraldas y Manabí; Luis Vargas Torres marcha a Panamá con buen aporte de sus recursos personales para Eloy Alfaro. Adquiere el Alajuela para luchar en el Pacífico en el Gobierno central de Quito: Luis Vargas Torres actuará el Jefe de Estado Mayor; el irlandés James Power, de contramaestre y maquinista; Flavio Alfaro de director de proa; el comandante Marín de capitán del barco. Mientras tanto la revolución por tierra estaba por Manabí y Esmeraldas al grito de ¡Libertad o Muerte!. Iba cayendo uno tras otro, entre ellos Nicolás Infante Díaz, fusilado en la provincia de los Ríos, clava su mirada en el pelotón criminal y exclama: "Esta noche comeré con Plutón en los Infiernos". Sepúlveda, ayudante de Alfaro, gritará en el pueblo de Canoa: "!Canallas, Asesinos! ¡Viva el partido Liberal!".
Luis Vargas Torres
Sin embargo, nada tan temerario como el episodio final del coronal Luis Vargas Torres. Abierta su campaña en el sur de la República después de recibir instrucciones de Alfaro en Lima, se pronuncia en Catacocha, el 28 de Noviembre de 1886 entra a Loja y en su plaza fuerte, la Catedral, cae vencido después de heroica resistencia. "Coronel -se presenta ante Antonio Vega- aquí tiene a su víctima"; con grillos le llevan a la ciudad de Cuenca. Allí su inmortalidad y la enseñanza de una vida, corta pero de proyección eterna. Martirio, proceso y sentencia. En una carta a su madre le dice: "Mucho sufrirán con mi partida. Yo también sufro con dejarte... Aquellos insensatos que me matan por satisfacer una ruin venganza, creen contener el vuelo de la revolución con este crimen, y no saben esos infelices que lo que hacen es darle más aire y más espacio...Mi corazón desfallece...Adiós". Ante el pelotón, todo un gigante: ¡Yo arrodillarme...! El fuego se recibe de frente". Sin venda y de pié muy firme -como fue su vida- se desploma ante los asesinos...
Fuente: Humberto Oña Villarreal, Fechas Históricas y Hombres notables del Ecuador, Cuarta Edición, 1982.